El planteamiento inicial del proyecto nace con la necesidad de su integración dentro del casco histórico de la ciudad de Melilla, en cuya área se encuentra enclavado. Se trata de ofrecer un concepto que llegue más allá del formalismo de repetir molduras y elementos de la época modernista.

Este proyecto ofrece una traducción a la actualidad de la esencia estilística propia del modernismo del centro de la ciudad de Melilla, sin pretender en ningún momento la comparación con edificios de principios del siglo pasado, puesto que se utiliza un lenguaje propio integrador dentro del recinto histórico en el que se enclava.

La ondulación de la fachada apenas se traduce en cuerpos volados, que acentúan el volumen de la esquina, que a su vez es el contrapunto del edificio enfrentado, de la torre de esquina, con la que no quiere competir. Esta es una característica estilística muy acorde con el modernismo, lo mismo que la propia ondulación de fachada. El resultado es un volumen con una variedad muy grande de juegos de luces y sombras.

Las texturas de los cerramientos de fachada son las tradicionales en los edificios del centro histórico, a base de cerramientos de ladrillo enfoscados exteriormente, para recibir mortero a la cal como acabado final.

Viviendas: 24 Uds / 3.085,75 m2
Garajes: 24 Uds / 729,16 m2
Trasteros: 24 Uds / 87,69 m2
Local: 4 Uds / 1.528,17 m2